Sabado 20 de Enero de 2007, 21:21 de la noche: “Gato, nos vamos a tu casa a comer pizza”. Así comienza otra típica noche en el mundo de Zurulandia. Hasta el momento todo transcurría con normalidad. Pizza, un par de botellas de vino, ¡NewPet que lo vas a tirar!, pollas, pollas, cerveza en el cerdo… Pero las noches de Zurulandia son como todas las demás: absurdas e impredecibles.
2:00 de la madrugada. ¿A Mijas? ¿Ein? Pues nada, así que lamentablemente sin la presencia imprescindible del mayor comepollas de todos, Eu, y contando con un nuevo espécimen en fase de prueba, NewPet, partimos de nuevo hacia otro capitulo sin rumbo fijo, sin una meta clara, simplemente por el hecho de escapar de la rutina y enriquecer el feng shui (Amo digo yo).
Tras un singular suceso en el que arriesgamos nuestras vidas por el bien de la humanidad, y que afrontamos heroicamente encarandonos a una peligrosa banda de criminales sudakas traficantes de repostería que pretendían apoderarse de todos los croisanes de Fuengirola City,

y con la posterior baja de otro de los miembros de la comunidá der cheste,Ravi,
proseguimos nuestra andanza hacia Mordor para destruir el leru partio por la mitá en el monte del destino y liberar a
Medio metro separaba una divertida noche de caminata a oscuras por el monte de una tragedia en el fondo de un barranco. Lo único que nos podía librar de tan macabro final era la escasa luz de un móvil y nuestra aguda vista de lince.
El inquebrantable silencio nocturno solo era interrumpido por el sonido de inseguros pasos entre tierra y piedras y por tres contundentes campanadas que anunciaban la hora del maligno. Extrañas voces parecían provenir de ultratumba: -"¡Miauuuuu!", “Estoy cansaoooo”, “No tengo batería” ,“¿Pero entonces tu crees en Dios?”- ¿Sería el espíritu de Tony King acechandonos desde el mas allá? ¿o las voces de las diabólicas cabras montesas parlantes que allí habitan enviadas por Satanás para poseer nuestras almas pecadoras? ¿psicofonias?¿Estariamos inexplicablemente formando parte del programa Cuarto Milenio? O tambien podría haber una explicación científica. Ahi queda. Quien sabe… Pero la hermita del Gato comeniños, lo que supuestamente era el final de nuestro exhausto recorrido, quedaba aparentemente cada vez más dudoso y lejano cuanto más caminabamos. Finalmente alcanzamos lo que parecía ser un lugar tranquilo para intentar poder escuchar el hipotético silencio absoluto e inmortalizar el momento en fotografías artísticas con la civilización a nuestras espaldas.


En ese momento no lo sabíamos, pero realmente si que alcanzamos la cima: una noche en compañía de algunos de tus mejores amigos. Aunque realmente para eso no es necesario escalar una montaña.





